PERSONAJE ILUSTRE DEL ESTADO FALCON

 

 


Josefa Venancia de la Encarnación Camejo Talavera, nació 18 de Mayo 1791 en Pueblo Nuevo en la Península de Paraguaná, con mayor precisión en el fundo Aguaque, estado Falcón. De ella se dice que está entre las primeras mujeres en usar pantalones, prenda que identificaba al sexo masculino. Sin embargo, su alma aguerrida y revolucionaria no necesitó de pantalones para formarse y mostrarse, aunque por supuesto facilitó su andar para montar a caballo y dirigir con arrojo distintas rebeliones contra las fuerzas realistas.

En el fundo familiar creció seguramente jugando con los hijos e hijas de los esclavos y esclavas, y escuchando las historias del movimiento insurreccional contra la esclavitud, liderado por el zambo José Leonardo Chirinos en 1795. Ya de grandecita fue enviada a Coro a completar sus estudios. Allí se contactó con la agitación de la noticia del desembarco de Francisco de Miranda en 1806 en la Vela de Coro, quien se encontró con una fuerte campaña en su contra que lo acusó de herejía, y que ocasionó pánico en la población. Para entonces Josefa tenía 15 años.

Posteriormente fue enviada a Caracas a un convento. En la capital, no solo fue testigo de los hechos del 19 de abril de 1810 sino que se incorporó activamente, con tan solo 19 años de edad, en las sesiones de la Sociedad Patriótica, demostrando su espíritu libertario en los acalorados debates sobre la Independencia de Venezuela y la necesidad de establecer un régimen republicano y democrático. Estos debates solían iniciar después de las 6:00 pm y muchas veces se extendían hasta la madrugada.

En el año 1811 viajó a Barinas al encuentro de su tío el Monseñor Mariano de Talavera y Garcés, quien fue un importante promotor de la causa independentista. Allí organizó grupos de mujeres a favor de la causa patriota, quienes ante la inminente invasión de los realistas a Barinas, presentaron un escrito a Pedro Briceño del Pumar, gobernador de la provincia titulado: Representación que hace el Bello Sexo al Gobierno de Barinas, a través del cual manifestaron su interés en participar en la lucha.

 

El asedio a Barinas por las tropas realistas recrudeció de modo tal, que el año 1813 se convirtió para la población en el año terrible, ya que debió ser trasladada hacia San Carlos (estado Cojedes). En esta migración murieron muchas mujeres, niños, niñas y ancianos, incluso la madre de Josefa, Doña Ignacia Talavera y Garcés de Camejo, quien se ahogó en el Río Santo Domingo al intentar cruzarlo.

En San Carlos se encontraron con las fuerzas de Rafael Urdaneta, las cuales se organizaban para dirigirse a Nueva Granada, y a las cuales se unieron muchos barineses. Josefa también se incorporó pero debió vestirse de hombre, pues las mujeres no eran convocadas al ejército. Daniel Florencio O´Leary en sus memorias relató este hecho de la siguiente manera: “Tres mujeres, no más, salieron vestidas de hombre y a hurtadillas, en las filas: Josefa Camejo, cuyo marido estaba allí; la hermana de los capitanes Canelones y la mujer de un tal Valbuena, llamada Manuela Tinoco: siguieron hasta el reino”.

En Bogotá permaneció un tiempo, donde tuvo a su primer hijo y continuó realizando acciones a favor de la causa de manera cautelosa, pues mientras estuvo en el reino (Nueva Granada) fue permanentemente vigilada, ya que las autoridades conocían de sus acciones a favor de la causa patriota. 

Su tío Monseñor de Talavera, quien ya había sido indultado por Morillo de su pena en las bóvedas de La Guaira, organizó una gran red conspirativa para tomar la provincia de Coro, logrando enlazarse con el general Urdaneta. Se cuenta que en cada visita que realizaba el Monseñor para consolidar alianzas, señalaba que Josefa Camejo, llegaría pronto con instrucciones para combatir a las fuerzas realistas. 

Es así que en 1818 Josefa regresó a Venezuela con indumentaria de mendiga para no ser descubierta y dedicó una temporada a Re contactar y fortalecer alianzas. En 1821 se sumó a las fuerzas de Rafael Urdaneta en Maracaibo y dirigió la insurrección de Paraguaná. Desde el hato familiar organizó el levantamiento contra los realistas logrando convocar 300 esclavos, que portando la bandera tricolor mirandina, acompañaron a la heroína.

Aunque lamentablemente fueron derrotados, nada detuvo el entusiasmo libertario y en mayo del mismo año, organizó una avanzada para enfrentar al jefe realista Chepito González, quien declinó sin mayor uso de fuerza. Ese mismo día, Josefa fue a Pueblo Nuevo, apresó al gobernador realista y se nombró como gobernador a un civil republicano.

En Pueblo Nuevo, Josefa leyó una proclama que ella misma redactó, mediante la cual declaró libre a la Provincia de Coro y en el que se juró fidelidad a la República. Posteriormente, tomó la capital de la provincia a fin de despejar el camino para que el General Rafael Urdaneta entrara a la ciudad.

Culminado el período independentista, se cuenta que se retiró a sus tierras y que murió en 1862. Su tumba nunca se encontró. En Curaidebo, parroquia El Vínculo, se encuentra la casa donde vivió.

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